Dirección
Monforte de Moyuela, Teruel
GPS
41.0547646, -1.0142555
Monforte de Moyuela: donde la historia susurra al viajero
Imagina bajar por una calle empedrada al amanecer, con la silueta del castillo asomando entre la bruma del Jiloca. Monforte de Moyuela despierta despacio, como uno de esos lugares que rara vez se olvidan. Aquí, el tiempo y la historia caminan juntos, silenciosos, pero cargados de significado.
El castillo y sus miradores milenarios
En lo alto del cerro velan los restos del castillo de “Monte Forte”, testimonio de su importancia estratégica desde el siglo XII, cuando Ramón Berenguer IV le otorgó carta de población en 1157 y lo transformó en pieza clave de la Reconquista. Al subir, el aire transporta ecos del Cantar del Mío Cid, que menciona este enclave como paso obligado de su ruta. Desde ahí, se extiende una vista de campos de secano y sierras lejanas que te permite sentirte parte de esa historia.
Patrimonio escondido en cada esquina
Al descender, aparece la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, con bóvedas de medio cañón y capillas decoradas que hablan de siglos de devoción. Cerca, la fuente de cuatro caños, junto al lavadero y la balsa, forman un testimonio de la vida cotidiana de antaño. También emergen vestigios de una presa romana en el río Santa María (Nogueta), que antaño movía la fuerza de antiguos molinos de harina.
Naturaleza y aventura suave
En la vertiente sur, la sima del Cerro invita a los más aventureros a explorar una cueva de 177 metros de recorrido y 19 metros de desnivel. Por otro lado, el valle del Nogueta, con fresnos, chopos y antiguos molinos, es un refugio de tranquilidad para paseos o fotografía, mientras las trincheras y bunkers de la Guerra Civil recuerdan la lucha que marcó este paisaje.
Tradiciones que laten en el pueblo
Monforte no es un museo; es un lugar vivo. Cada agosto, el pueblo revive la “Llegada del Cid” con una gran recreación medieval. También celebran a San Antón en enero, San Blas en febrero, la romería de la Virgen del Pilar en mayo y la festividad de la Santa Cruz en septiembre, donde los vecinos y visitantes arropan estas citas con devoción, música y trenzas de pan bendecido.
Un renacer esperanzador
En 2024, la reapertura de la escuela tras 24 años cerrada aportó nueva vida al pueblo. Llegaron familias, hijos y energías renovadas. Monforte apuesta por la repoblación, por su futuro, sin perder su encanto antiguo.
¿Por qué visitarlo?
Porque cada piedra, cada rincón, cada mirada amable del gentilicio “monfortino” te invita a ser parte de su historia. Es tan pequeño que no necesita grandes carteles, sólo dejarse descubrir.
